El amor nace, se renueva y muere, formando un ciclo más no un vector.

Por un momento te pude cautivar, por un instante me cautivaste. Del encuentro fortuito nuestras almas se recogocijaron en la ilusión de un abrazo, un beso, un te quiero, un fundir de pasiones. Nuestras miradas se fundieron por un instante. cada vez más cerca de tí, mi corazón palpitaba, y,  cuando al fin pude decirte algo … mi valor se redujo a tal punto que no pude más que dar la vuelta.

Carlos A.

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