Aguacero en bantu

Ya cerca de la masa de estudiantes, una brisa fina caía, pero en aquel preciso momento  las sombrillas abiertas  parecían de más. Entre más densa se hacía la lluvia más se a acortaban las distancias; y en sombrillas bajo las cuales antes había una persona empezarón a cobijar a dos o tres. El paraguas mas pequeño era el de Juliana, tan chicho que sólo a ella cubría; parecia una pequeña estrella negra unida a su mano por una jota larga. Más y más agua seguía cayendo hasta que empezó a caer por los espacios que dejaban las sombrillas, mojando espaldas y salpicando tennis hueveros, zandalias, zapatos. En busca de un lugar más calido, rompi la barrera que formaba la muchachada y me adentre al bar, como como quiera que se nombre dicho sitio. Mis compañeros se movieron a otro lado y les perdí de vista. A mí lado habían unos individuos compartiendo en uan mesa y varias veces me vi movido de mi sitio por el mesero hávido de etenderles: el tipo de la mesa, el que menejaba el billete vestía algo elegante, motivo que le bastaba para sentirse como rey en medio de un arén; y bueno parecía si como entre mas lloviera, más duro sonara la música y entre una cerveza y otra se hiba creando una especie de fantasía en el lugar, se crea un mundo dentro del mundo, una burbuja dentro de la cuidad y dentro de cada quien. Mientras llovía a cántaros, mientras la cuidad (externa) era asotada por miles de columnas de agua, adentro estabamos nosotros, indiferentes, conectados con el mundo particular. En medio del aguacero vi pasar un bus de las chimeneas andantes que son tan comunes en Medellín, iba en dirección al centro, inclusive pasaba por la oriental; allí sentado algun pasajero inquieto porque no paraba de llover miraría el reloj y se preguntaba ¿sérá que si llego a tiempo?,… voy a llegar mojado..¿qué impresión tendrá al verme?. Paralemente mis amigos corrían entre gestos, risas lamentos por el agua fría se dirigían a la universidad donde esperaban calmara la lluvia. De modo que un sólo instante esta colmado de miles de impresiones, de premisas, de espectativas, de llanto y de risas. Muerte-vida, amor-odio, pasiones-angustias, esperanza-desolación, frío-calor, se repiten una y otra vez, alternan continuamente y sin frecuencia establecida. Somos un tegido de vectores que cambia continuamente de dirección y para entrar en concordancia con alguien no podemos llegar de frente, no podemos cruzar nuestras rutas, pues el impacto podría dejarnos ilesos, mejor es tratar de seguir aquellas partículas que van en nuestra misma dirección, de modo que sin intentar usurpar el espacio del otro, porque dos partículas no pueden estar en el mismo lugar al mismo tiempo es mejor caminar en direcciones iguales y contemplar como en mi camino siempre hay alguien que me saluda en el mismo viaje, a pesar de que el mundo cada quien es un mundo.

Carlos A.

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